Joaquín Sabina es de esos artistas indispensables para la historia reciente de la música en español. Autor de canciones tan míticas como “Pongamos que hablo de Madrid“, “19 días y 500 noches” o “Dieguitos y Mafaldas” su música es pura poesía. Versos canallas, extraídos desde las entrañas, salidos desde el corazón. Poesía urbana que ha transformado algunos de sus temas en auténticos himnos.

Hasta 1996 tenemos que viajar y adentrarnos en su álbum Yo, mi, me, contigo para dejarnos llevar por uno de sus mayores éxitos. Esos que no faltan en cada uno de esos conciertos que sigue llenando de miles de seguidores allá por donde va.

Su obra va mucho más allá de un cantautor más, son muchos los artistas y las bandas que se han inspirados en sus composiciones y en su forma de hacer música. Hablar de Sabina es hablar de una institución dentro de la música en español, y eso que no le fue fácil hacerse con el hueco que se merecía en nuestro panorama musical durante varios años. Desde Estopa o Antonio Flores, pasando por cantautores como Rozalén, sus canciones han sido las mejores maestras para muchos de las nuevas generaciones de músicos.

Nacido en Jaen recibía hace tan solo unos meses el título de Hijo Predilecto de Andalucía en manos de la presidenta de la Junta, Susana Díaz.