Recientemente se estrenaba “Habrá que vivir” de Rubén Pozo. Un trabajo en el que destila positivismo en cada nota. Aquí, un guitarrista que canta, aunque con más contenido que envoltorio.

Rubén Pozo regresa con su rock sencillo, guitarra en mano, con un tercer álbum que mantendrá la esencia de sus dos anteriores trabajos. Cuando se cumplen cinco años desde que el cantante catalán pusiera punto y final a su etapa en el grupo Pereza, lanza  Habrá que vivir  disponible en formato CD, vinilo y digital, de la mano de la discográfica Sony.

Adjetivos como “sólido, convincente, burbujeante” definen esta nueva etapa de Rubén Pozo. Con su anterior proyecto En marcha, hace dos años, exploró todas las ópticas del rock, del folk salpicadas por influencias americanas. Para el actual trabajo, se ha propuesto que suene a más cuerda, más pegadizo y madrileño, tanto que le ha dedicado una canción a la guitarra española. Además cuenta con la colaboración de Ariel Rot en uno de los temas, de un total de trece que lo componen.

Habrá que vivir de Rubén Pozo

El primer single es Caperucita Feroz una muestra de las letras entretenidas y divertidas por las que ha apostado. En medio de estos ingredientes festivos, Rubén sorprende con una peculiar carátula en la que expresa el significado del título elegido con una persona mayor tomándose una cerveza.

Al artista catalán el rock le corre por las venas desde la adolescencia cuando se ganó su primera guitarra como premio por superar la EGB. Con influencias tanto nacionales como anglosajonas creó el grupo Buenas noches Rose en 1992. antes de separarse y unirse a Pereza grabó tres discos. Junto con Leiva tocó techo y cayeron cinco trabajos más. Algo para cantar (2002), Animales (2005), Los amigos de los animales (2006), Aproximaciones (2007) y Aviones (2009). después llegó el paréntesis amistoso de la banda y ya en solitario publica Lo que más (2012) y En Marcha (2015).

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