A media tarde de un martes de enero en el Hotel Catalonia Plaza Mayor de Madrid. Es la fecha y el lugar elegido para llevar a cabo la entrevista a Mayte Martín que nos permite adentrarnos en el nuevo proyecto de la cantante y compositora. Dice haber hecho el disco de su vida, un trabajo que se propuso crearlo hace más de tres décadas y que ahora por fin ve la luz. Un álbum titulado “Tempo rubato” hecho a base de sus vivencias en el que habla de amor y de desamor y en el que vuelve a dejarse el alma.

Entrevista a Mayte Martín: Pedro Ángel Sánchez

Mayte, tengo la sensación de que Tempo rubato no es para ti un disco más. ¿No es así?

Es imposible que lo sea. Tempo rubato es un proyecto al que he dedicado mucho trabajo, mucho amor, mucha intimidad… y al que puse su semilla antes de que comenzara a crear el resto de mis discos. Es la obra de Mayte Martín que ha visto pasar por delante todas las demás, con él he cerrado una etapa de mi vida.

Una semilla que pusiste hace más de 30 años…

Fíjate, la primera canción incluida en Tempo rubato es del año 85… ¡Tenía yo 20 años! Antes ya había escrito otras canciones, pero ésta, Soneto de amor, fue la primera presentable y “compartible” (bromea).

Quería escribir canciones mostrando diversos momentos de mi vida, como quien escribe en un diario, para algún día terminar plasmándolas en un disco. Y me apetecía hacerlo, pero sin prisa, sin poner una fecha. Quería que la vida fuera la encargada de decidir cuál era el momento de publicarlo, y ese momento ha llegado.

Un álbum compuesto por canciones de amor y de desamor. ¿Tres décadas dan para tanto a la hora de amar o desamar? ¿O no es para tanto?

¡Depende de cómo seas de enamoradizo! (bromea) En mi caso sí porque he tenido una actividad sentimental muy intensa (risas). He sido siempre una persona inmensamente romántica y todo “me” lo he vivido con una intensidad brutal. Eso me ha permitido coger mucho la guitarra y que las canciones y las vivencias me hayan salido por las orejas.

¿Enseña el paso del tiempo a amar? ¿A amarnos?

Evidentemente cuando eres más mayor comienzas a vivirlo de otra manera, lo saboreas de otra forma. Esto del amor es un máster: en enamoramientos, en decepciones, en “no he sabido”, en “no has sabido”, en “qué bonito fue”, en “me quiero tirar por la ventana”… y todo eso te hace aprender.

Yo en en ese terrero sí que he aprendido mucho. Ahora me siento más viva que nunca, disfruto todo a conciencia. Incluido el amor.

Y a la hora de componer, ¿se compone mejor desde el amor o desde el desamor?

No puedo generalizar, pero en mi caso, lo que me hace coger una guitarra y “vomitar” una canción es el estado de desamparo. Rara vez yo me he sentado a componer una canción que no venga de la tristeza, de la decepción, del abandono, del desamor…

De hecho creo que, en general, las obras de arte más bestias, más grandes y más brutales se han construido desde el “estar jodido”.entrevista a mayte martín

Hablando de grandes obras, en este “disco de tu vida” no has querido dejar de versionar una de tus grandes composiciones, S.O.S. ¿Por qué?

No podía faltar. Es una canción que compuse cuando tenía 26 años en tan sólo 20 minutos y curiosamente jamás he sentido la necesidad de cambiar ni una sola palabra de la letra. Ni siquiera el “pájaro silvestre” del que se habla… ¡que manda cojones! (Risas) Pero es que S.O.S. tiene algo tan mágico, tan de verdad, tan salvaje… que ha sido la canción de mi repertorio que más gente ha hecho suya. Este disco muestra su versión madura.

Y de todas las versiones que se han hecho del tema, ¿cual te ha cautivado de forma especial?

Independientemente de su calidad musical me parece muy bonito que la gente decida mandarme sus videos interpretándola y haciéndola suya, porque no deja de ser una muestra de cariño y admiración, y eso me encanta. Pero sí hay una que me gusta es la de la gran Ornella Vanoni. Un día recibí una carta de ella diciéndome que quería versionarla para uno de sus trabajos, la única que me ha pedido permiso para hacerlo. Es una versión libre en italiano que me gusta mucho.

Mayte, ¿te ha hecho sufrir mucho el mundo de la música?

Sí, pero sólo hasta que conseguí ubicarme. Cuando decidí olvidarme de las presiones de los directivos, de los mánagers y de las casas discográficas todo cambió; hasta que me dí cuenta de que tenía que hacer música para la gente que siente mis canciones y mi manera de entender el arte. Me da igual sonar en determinadas cadenas de radio o ir a programas de máxima audiencia, si no me gustan. Cuando comencé a construir un “micromundo” que por fin me alejaba del arte como yo lo entiendo, entonces empecé a ser feliz. entrevista a mayte martín

Además de la música, ¿que otras cosas hacen feliz a Mayte Martín?

La belleza en general. Soy feliz disfrutando de una buena conversación, de un café, de una cena, de mis amigos, de la soledad… ¡Me encanta la soledad, la necesito! Más que la soledad, la “solitud”. Esa soledad bien entendida que me ayuda a encontrarme conmigo misma, que me conecta con mis verdades o mis incertidumbres.

Me gusta mucho disfrutar de mi vida: de mi gente, de mi amor… Por eso tampoco me gusta estar continuamente dando conciertos, de un sitio a otro. Quiero disfrutar de lo que tengo y no quiero que la música que tanto amo me quite de esas otras cosas que también son fundamentales en mi vida.

¿Hay algo que te asuste, Mayte?

Que algún día no pueda vivir de esto, para mí la música es lo que me conecta con la vida, es lo que me hace sentir y lo que me mantiene viva. Eso me da miedo… Mucho.

Si quieres hacerte con Tempo rubato, el nuevo trabajo discográfico de Mayte Martín puedes hacerlo a través de este enlace.



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