El mes de agosto del pasado año, Peret nos decía adiós para siempre. No ocurrió lo mismo con su música. Con esa rumba catalana que, siendo un género practicado de forma casi clandestina por la comunidad gitana de Barcelona, consiguió hacerse un hueco entre los sonidos de James Brown y Los Bravos en los míticos años 70.

Culpable de ello fueron temas como “Una lágrima“, “Lo mato“, “Borriquito” o “El gitano Antón“. Canciones que convirtieron a Pedro Pubill Calaf en el rey de la rumba catalana.

Sin embargo, sus inicios no fueron Peretfáciles. Provenía del seno de una familia gitana de Mataró dedicada al comercio de telas a la que tuvo que acompañar desde muy niño, incluso después de grabar sus primeros discos y comprobar que aquello de la música no le daba para vivir. Quién le iba a decir al joven catalán, que con sólamente 12 años, en 1947, terminaría impresionando a la mismísima Eva Perón durante su sonada visita a España. Tuvieron que pasar otros 10 años hasta que Paco Aguilera, un conocido cantante de la época, le abriera las puertas de la industria discográfica. A partir de entonces todo serían éxito. Tanto es así, que incluso llegó a representar a España en Eurovisión con su canción “Canta y sé feliz“.

Pero la música no fue lo único con lo que conquistó al público, en el cine tampoco se le dió nada mál gracias a películas como “A mí las mujeres ni fú ni fá“. Películas por las que no consiguió ningún premio, pero con las que llenaría todas las salas de cine del país. Indudablemente, España le adoraba. A mí las mujeres ni fú ni fá

Después llegaría su ausencia mediática. Decidió retirarse de la música para convertirse en ministro de la Iglesia Evangélica de Filadelfia. Un silencio al que pondría fin en 1992 con su reaparición en los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Una carrera imparable hasta el fin de sus días que convirtió a Pedro Pubill Calaf en todo un referente para los amantes de la rumba. Por supuesto que tuvo otros antecedentes, que hubo otros pioneros como pudo ser Antonio González “El Pescaílla”, pero es innegable que quién dio a conocer la rumba en todo el mundo tiene un nombre. Y ese nombre, es Peret.

Estos días los amantes de su música están de enhorabuena gracias a la publicación de “Orígenes“, un doble álbum que recopila todas las canciones que coronaron a Peret como rey de la rumba catalana.