Reportaje: Pedro Ángel Sánchez (@pedroangelsanch)


Las canciones de Cecilia se encargaron de poner banda sonora a toda una generación. Temas y melodías que el paso del tiempo no ha conseguido que queden en el olvido.

Evangelina Sobredo Galanes, conocida por todos como Cecilia, comenzó en la música en 1970, gracias al grupo Expresión. Sus primeras canciones fueron en inglés, pero enseguida decidió comenzar a componer en español, su lengua materna.

Desde entonces, todo fueron éxitos para la artista madrileña. Temas como “Un ramito de violetas“, “Dama dama” o “Amor de medianoche” son parte de la historia de la música en español.

Era madrileña, pero como su padre era diplomático, vivió en el extranjero desde bien pequeña. Terminaría regresando para estudiar Derecho casi obligada, ya que sus padres no querían que se dedicara a la música.

canciones de cecilia

“Equilibrista. La vida de Cecilia”, biografía sobre la artista escrita por Jose Madrid

El no haberse criado en España le ayudó a tener una visión muy particular de nuestro país, alejada de todo lo mandaban los cánones de aquellos años. Por ejemplo, aunque criticaba toda la parafernalia católica, a la vez, le atraía mucho la estética de las velas y las Vírgenes.

Según palabras de su biógrafo oficial, Jose Madrid, Cecilia representa “la fuerza del débil. Siendo una chica muy tímida, con muchos complejos, fue capaz de hacer una música totalmente diferente a la que se hacía en aquellos años en España. Yendo a contracorriente consiguió convertirse en una estrella”.

Era curioso como su aspecto frágil, con cara de niña buena, tenía a su vez una fuerza arrolladora. “Incluso, a veces, agachaba la cabeza mientras actuaba. Lo gracioso es que si te fijas en ese mismo momento estaba diciendo cosas tremendas que nadie por entonces se atrevía a decir”.

Temas comprometidos en aquella época por las que en muchas ocasiones tuvo que enfrentarse a la censura de aquellos años. O más bien, “auto-censura”. Jose Madrid nos lo aclara: “La discográfica no quería meterse en líos. De ahí que en canciones en las que decía eso de ‘Mi querida España, esta España viva, esta España muerta’ la terminó modificando para cantar ‘esta España mía, esta España nuestra’. Daba menos problemas y la esencia de la canción seguía estando ahí”.

Eso no impidió que terminara cantando canciones como “Me quedaré soltera“. Un tema repleto de ironía basándose en todos los tópicos de la soltería, con la que, aunque de primeras no lo parezca, realmente se estaba riendo de todas las convicciones que se tenían sobre ese tema en aquellos años. Tanto es así que para presentarlo quería hacerse unas fotos con Pablo Pérez Mínguez, mítico fotógrafo de La Movida, en las que pretendía aparecer con un cojín simulando un embarazo. Evidentemente, no le dejaron hacerlo.

Compuso canciones para Massiel o Julio Iglesias, y raro es el artista que no ha terminado versionando algún tema de la madrileña: desde Fangoria, pasando por Sole Giménez o Rosario Flores.

Desgraciadamente Cecilia se nos fue muy pronto, en el mejor momento de su carrera, con tan sólo 27 años. Un accidente de coche terminó con su vida un 2 de agosto de 1976, en Zamora. “Terminó engrosando la fatídica lista del ‘Club de los 27’ con artistas como Kurt Cobain o Amy Winehouse. Es la única española de ese club”, lamenta su biógrafo.

Cuando se cumplen cuarenta años de su muerte sus canciones siguen estando ahí, formando parte de la memoria sentimental de nuestro país. “Era un especímen único en la escena musical española. La influencia anglosajona en las melodías unida a unas letras que retrataron toda una época hicieron de ella una artista especial. Cecilia fue muchas cosas, pero ante todo, una revolucionaria”.

“Echo de menos” basado en las declaraciones de Jose Madrid, autor de “Equilibrista. La vida de Cecilia”.

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