Reportaje: Pedro Ángel Sánchez (@pedroangelsanch)


La biografía de Antonio Vega es sinónimo de música. Su trayectoria profesional, repleta de éxitos y de grandes composiciones hicieron de su nombre uno de los indispensables para hablar de la historia de la música en español.

Y es que hablar de sensibilidad, de grandes canciones, de música hecha a base de magia, es hablar de Antonio Vega.

Nacido en Madrid (Majadahonda) fue en la década de los 80 consiguió hacerse con uno de los nombres más admirados del pop en español gracias a Nacha Pop, banda formada junto a su primo Nacho García Vega.

La necesidad de realizar cada uno por su biografía de antonio vegalado sus proyectos en solitario hizo que la banda hiciera un paréntesis para que, tanto Antonio como Nacho, comenzaran a crear por separado. Aunque eso no impidió que en 2007 reaparecieran en los escenarios.

Así, en 1991, Antonio lanza al mercado su primer álbum: “No me iré mañana“. Antonio siempre dijo que esos primeros discos que realizó a solas, podrían haber sido la continuación de Nacha Pop, si la banda hubiera seguido en pie en la década de los 90.

Una formación que ya había dejado escritos para siempre temas como “Lucha de gigantes” o “Chica de ayer. Una canción que según sus propias palabras “si a mí me hubieran dicho por entonces que ‘Chica de ayer’ se iba a convertir en un clásico del pop español y en un punto de referencia de la música a nivel internacional, no me lo hubiera creído. Aquella canción surgió en un rato cualquiera, de una tarde cualquiera y de una forma muy simple“.

Una tarde cualquiera de aquellos años 80 de los que Antonio siempre guardó muy buenos recuerdos. “Eran los años en los que yo empecé a escribir mis primeras canciones, mis propios textos. Fue la década en la que empecé a descubrirme a mí mismo“.

Pero los 90 nos descubriría a un Antonio Vega mucho más intimista. En buena parte, quizás porque fueron los años en los que nos dejamos enamorar por temas como “El sitio de mi recreo. ¿Cuál era ese lugar para Antonio? “Es ese sitio en el que todos podemos refugiarnos. Unas veces lo descubrimos, otras no. Pero todos lo tenemos. Es ese lugar en el que estamos en consenso con nosotros mismos, dónde no existe la contradicción ni el conflicto. Acudes a él cuando buscas la soledad bien entendida, la que no es impuesta, la que te permite recapitular, pensar“.

¿Cual era el secreto para llegar a componer canciones tan especiales como las que nacían de Antonio Vega? Él lo tenía claro: “Una canción aparece cuando menos te lo esperas. Siempre he tenido la sensación de que ya existen, sólo hace falta un medio que las transformen. Sólo algunos tenemos el don de hacerlas visibles. Esa es la sensación que se tiene cuando de pronto, y sin saber por qué ni dónde, dibujas una melodía, una historia, y sin darte cuenta tienes una obra“.

El tiempo transformó a Antonio Vega en un gran referente para muchos músicos de nuestro país, pero él también tuvo los suyos. Siempre admiró y se inspiró en maestros como Leonardo, Van Gogh o Galileo. Se confesaba como un gran amigo del invierno, sobre todo de aquel que traía consigo el frío de las nieves. Y de Marga, su novia, tristemente desaparecida unos años antes que él,  aprendió a quererse. “Marga me enseñó a aumentar mucho mi autoestima, a estar orgulloso de los pasos bien dados, del trabajo bien hecho. Me dió una lección de humildad“.

Siempre resultó muy difícil para él escoger entre todos sus temas, para el artista, “El murmullo de tus manos“, fue una canción excepcional. “Es uno de esos temas muy de puertas para adentro“.

Como los más grandes siempre fue humilde. Siempre se sintió uno más. “Me gustaría que me recordaran como lo que soy, un ser humano del montón, que escribe música, que crea música, que la interpreta. Como alguien entrañable, cercano a ellos. Es ahí dónde estoy“.

*Declaraciones extraídas de la entrevista realizada por Pedro Ángel Sánchez en junio de 2006 para Kissfm.es

Otras publicaciones relacionadas: