Reportaje: Pedro Ángel Sánchez (@pedroangelsanch)


La biografía de Antonio Flores se resume en música, cine y mucho arte, el que desprende toda su familia y el que heredó tanto de su padre como de su madre.

Fue allá por el año 69, cuando las cámaras de TVE entraban en la casa de Lola Flores para que “La Faraona” nos mostrara el carisma de sus 3 hijos: Lolita, Antonio y una pequeña Rosario que ya tenía claro que de mayor quería ser una “flamenca ye-yé”.

Antonio decía por entonces que él quería ser futbolista. Pero quizás el arte implícito en el “ADN Flores” quiso que el tiempo le convirtiera en uno de los compositores imprescindibles de nuestra música.biografía de antonio floresNo lo tuvo fácil, pero eso no impidió que ya en los 80 convirtiera en éxito “Pongamos que hablo de Madrid”, del maestro Sabina o “No dudaría”, el que años después se catapultaría como un himno a la paz y uno de los éxitos más recordados del artista.

Una faceta como cantante y compositor que combinó desde sus inicios con su carrera como actor. Fue en 1982, cuando Eloy de la Iglesia le brindó la oportunidad de formar parte de “Colegas” junto a su hermana Rosario. Un clásico del denominado “cine quinqui” en el que los temas más duros que afectaban a la sociedad de aquellos años se convertían en protagonistas.

Muchos son los trabajos como intérprete en los que Antonio destacó a lo largo de esta década, tanto es así, que  la música llegó a pasar a un segundo plano en su carrera. No sería por mucho tiempo ya que durante la primera mitad de la década de los 90 nos volvería a regalar la poesía urbana implícita en sus canciones gracias a sus nuevos proyectos musicales.

Los temas en un primer momento escritos para los dos primeros disco de Rosario, De ley” Siento confirmaban el talento del “genio con cara de pájaro (como le llama Lolita) que terminarían dando paso a una nueva época dorada profesional para Antonio.antonio floresLas cosas volvían a ir bien, y tal reconocimiento hizo que el poeta de “los Flores” deseara con más ganas que nunca retomar su carrera como cantante. De ahí, que en 1994 publicara Cosas mías, un disco de culto para los amantes de la música en español del que todos recordamos temas como “Siete vidas”, “Cuerpo de mujer”, “Isla de Palma” o “Alba” (dedicada a su hija Alba Flores). Precisamente Alba me recordaba en una entrevista hace algunos años cómo se perdió con su padre en mitad del bosque cuando iban a grabar el videoclip de la canción y lo mucho que se divirtieron hasta encontrar el “set” de grabación.

Antonio se fue en su mejor momento profesional, una ausencia que sin duda marcó a la sociedad de nuestro país.

Y es que nadie imaginaba que el artista nos dejara tan pronto, con tan sólo 33 años. Fue un 30 de mayo de 1995, tan sólo 15 días después de la muerte de su madre.

Lolita me confesaba hace algún tiempo, aún emocionada, en su domilicio de Madrid que su marcha “fue una putada. Fue como partir un árbol en dos. A Antonio le quedaban muchas cosas por hacer, muchas cosas por cantar, por contar. Muchas cosas por sentir”.

 

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