Fallece Gianni Boncompagni, el autor de las canciones de Raffaella Carrá de mayor éxito en Italia, España y Latinoamérica.

Por Pedro Ángel Sánchez (@pedroangelsanch)

Aunque en nuestro país el nombre de Gianni Boncompagni apenas ha trascendido a los medios, sí podemos afirmar que muchas de sus letras y melodías forman parte de la memoria sentimental de muchos de nosotros. Composiciones que pertenecen a la historia de la música italiana y, a su vez, de la música en español, gracias a la adaptación que se han hecho de ellas en nuestro idioma. Temas marcados por la ironía y optimismo habitual en las canciones de Raffaella Carrá de mitad de los 70, que precisamente se convirtió en su mayor seña de identidad.raffaella carrá boncompagni El compositor, locutor de radio, director y autor de programas de televisión, toda una institución en Italia, ha fallecido este domingo a los 84 años de edad, una gran pérdida que ha conmocionado al mundo del espectáculo. Toda una vida dedicada al arte en sus diferentes facetas que le valió el reconocimiento de artistas míticos dentro de la escena italiana que no dudaron en poner voz a sus composiciones. Así podemos citar nombres de la talla de Patty Pravo, Renato Zero, Jimmy Fontana o Mina.

En lo que a la música en español se refiere su importancia recae en la creación de los éxitos más emblemáticos de Raffaella Carrá en España y toda Latinoamérica. “Hay que venir al sur”, “En el amor todo es empezar” o “Fiesta” fueron algunas de las muchas canciones que Boncompagni creó expresamente para “la Carrá”. Canciones que a día de hoy siguen estando más que vigentes y que gozan de una tremenda salud, a pesar de contar todas ellas con casi 40 años de vida. Gracias a ellas la show-woman vendió cientos de miles de discos en todo el mundo, acumulando decenas de discos de oro.

Si hacemos un repaso por las canciones de Raffaella Carrá más destacadas de su trayectoria compuestas por Boncompagni no nos podemos olvidar de varios temas tremendamente transgresores para aquellos años. Canciones que a pesar de sus ingenuas melodías escondían letras que se atrevieron a hablar de la homosexualidad (“Lucas”), el sadomasoquismo (“Santo, santo”), la masturbación femenina (53.53.456″) o de un “inocente” amante al que Raffaella conoció durante su visita a una ciudad argentina que pretendía visitar, pero que tras caer en sus redes vio todo “menos Santa Fe” (“Pedro). Imprescindible es también mencionar el “Tuca Tuca”, canción a la que acompañó una coreografía que no gustó nada al Vaticano entre otras cosas porque la pizpireta Carrá enseñaba su ombligo. “Al final descubrí que las monjas lo bailaban en los colegios con los niños”, ha contado en más de una ocasión la cantante.

Temas que en muchos casos tuvieron que sufrir la censura en países como Argentina, donde el mítico estribillo que decía eso de “Para hacer bien el amor hay que venir al sur” se transformó en un inocente “Para enamorarse bien hay que venir al sur…”.

La relación de Gianni Boncompagni con la show-woman italiana va más allá de la música, no sólo porque fue el creador y el inventor de “Pronto Raffaella”, el programa que batió todos los récords de audiencia en la RAI a mediados de los 80, sino también porque Gianni mantuvo una relación sentimental durante diez años con la cantante y presentadora antes de que ésta comenzara su historia con su actual pareja Sergio Japino, coreógrafo, bailarín de la artista durante varios años, realizador y autor de muchos de sus programas.autor canciones raffaella carrá“Con el paso de los años la pasión se convierte en cariño y si tú amas a alguien de verdad siempre queda algo. Por eso tanto Sergio como Gianni son personas imprescindibles en mi vida. Sergio vive enfrente, Gianni al lado… ¡Y yo estoy enmedio! Así, si necesito cualquier cosa los tengo a mano a cualquier de los dos”, bromeaba la artista en una entrevista que concedió a la televisión argentina en 2005.

Con la pérdida de Boncompagni decimos adiós a uno de los pilares profesionales y personales de la diva italiana, pero no a muchas de esas canciones que a día de hoy, cuatro décadas después de su creación, siguen sacándonos una sonrisa gracias a la energía y la alegría que siguen desprendiendo.

Otras publicaciones relacionadas: